CUENTO

 En un mundo donde la moralidad era un campo de batalla, dos filósofos, *julio* y *gustavo, se enfrentaban en un debate eterno.Julio era , un hombre de principios firmes , defendía la **Ética Formal*. Para él, la clave de la moralidad se basaba en la forma y estructura de las normas.  "¿Cómo podemos saber si una acción es correcta o no, si no entendemos la razón detrás de ella?", se solía preguntar, mientras paseaba con paso firme por el centro del debate. "Debemos buscar principios universales y necesarios, que se apliquen a todos por igual, sin importar la situación". Gustavo, por otro lado, era un espíritu libre, un hombre que creía que la moralidad se basaba en la experiencia.  "¡No seas tan rígido!", exclamaba, con una sonrisa pícara. "La vida no es un libro de reglas. Cada situación es única, y la ética debe acoplarse a ella". Para Gustavo, la *Ética Material*  era la respuesta.  Buscaba el bien y el sentido de las acciones, no las reglas que las regían. 

Un día, una gran crisis azotó al mundo. Un virus misterioso se expandió por todas partes, causando un caos  terrible . La gente se enfrentaba a los problemas éticos terribles: ¿Dejarían morir a sus seres queridos para salvar a otros? ¿Violar las reglas para detener la enfermedad?  Julio, aferrado a sus principios, se mostró firme . "Debemos seguir las reglas, por muy difíciles que sean", repetía. Gustavo , por el contrario, se mostraba más flexible. "Debemos adaptarnos a la situación", decía, "y buscar el bien en cada caso particular". 

La crisis puso a prueba a los dos filósofos y a todo el mundo. En el momento de la situación, la gente comenzó a darse cuenta de que la ética, tanto Formal como Material, tenía sus limitaciones. En ocasiones, las reglas universales se volvían demasiado estrictas , y el bien individual se perdía en la búsqueda del bien universal.  

Al final, la crisis pasó. El mundo se recuperó y la gente volvió a pensar en la ética, pero con un diferente punto de vista .